Martes, 04 November 2014 23:05

Cuando un huevo era un huevo

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Nuestros padres y abuelos comían de todo y eran sanos y fuertes, porqué ahora es más complicado hablar de alimentación, salud y nutrición?

Porque en la época de nuestros abuelos, un huevo era un huevo!

Todos sabían que propiedades tenia, y en especial de donde venía. Los huevos los ponían gallinas criollas que andaban picoteando y pastando sueltas en granjas y fincas, alimentadas con maíz desgranado en la misma finca y algunos insectos arrebatados a la tierra por el ágil picotear de estas aves de corto vuelo. Eran unos huevos de tamaño más bien pequeño, blancos o colorados y con la fama de ser muy nutritivos y mucho alimento.

Hoy en día la forma como se producen los huevos ha cambiado, algunos son más grandes pero no más nutritivos, la industrialización utiliza procesos que cambian las propiedades de los alimentos y nos obligan a estar atentos a la información en los empaques. La normatividad de la Unión Europea reconoce 4 formas diferentes en las que viven y se alimentan las gallinas ponedoras de las cuales se obtienen los huevos para consumo humano.

Una gallina de granja pone un huevo al día, una gallina de avícola es manipulada para que ponga cuatro huevos al día. Cuáles huevos serán nutricionalmente mejores? Un estudio adelantado en 2007 por Mother Earth News comparó los huevos obtenidos en forma tradicional contra los huevos de producción industrial, encontrando que los de producción tradicional tienen:

  • 1/3 menos colesterol
  • 1/4 menos de grasa saturada
  • 2/3 más vitamina A
  • 2 veces más ácidos grasos omega-3
  • 3 veces más vitamina E
  • 7 veces más beta caroteno

El huevo es sólo un ejemplo, esto ocurre con casi todos los alimentos que se producen en forma industrial: La leche la siguen dando las vacas pero las vacas no comen lo mismo, el maíz sigue siendo maíz pero la semilla no es la misma, las presas de pollo siguen siendo de pollo pero no los alimentan igual, etc.

Casi todos los procesos industriales de producción de alimentos buscan únicamente bajar el costo e incrementar el rendimiento, la velocidad a la que están listos, el peso, el tamaño etc. pero casi todos estos procesos bajan la calidad nutricional o adicionan químicos al producto final que los convierten en nocivos. Es por eso que hoy día un huevo no es igual a todos los huevos, y para alimentarnos bien debemos estar atentos a las etiquetas, a informarnos y aprender a reconocer lo que es mejor para nuestra salud.

Hablando de huevos… la forma más saludable de consumirlos es crudos, seguida por los cocidos o tibios, y la preparación que los hace perder más propiedades nutritivas es revueltos.  

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